Hell is empty and all the devils are here.

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miércoles, 25 de junio de 2014

domingo, 22 de junio de 2014

Yo modificaría la frase ''el rulo siempre vuelve'' por ''el pelo corto siempre vuelve''. Y se va y te deja un vacío existencial ¿?
Bettina Erizo.

#MaduráLaConchaDeTuMadre


miércoles, 11 de junio de 2014

Miraría Bajo la misma estrella sólo para comprobar que ''el libro supera a la película''. Porque a mí, personalmente, no me gustó. Creo que está sobrevalorado, como muchas otras historias (principalmente entre adolescentes). Si se le quiere ver de manera positiva, por ahí se puede mencionar que es de lectura rápida, el vocabulario es sencillo y el argumento no tiene ninguna complicación. La historia me parece pobre, muy pobre. Más que a adolescentes, es como si fuera enfocada a niños. Quizás influye también que hay demasiadas historias románticas de personas que padecen cáncer. Quizás no. La cuestión es que cuando lo leí no derramé ni una sola lágrima, y si leés algo así, esperás que te cause algo. O por lo menos yo. O será que mis gustos apestan, o quién sabe.

lunes, 9 de junio de 2014


There's just too much that time cannot erase

Me había vuelto a perder. Y es recién cuando llego al extremo, que abro los ojos y me doy cuenta que hago un montón de cosas mal. Pero más que eso, me dispuse a cambiarlas.  Y en eso estoy. Estos últimos meses me han servido un montón para dejarme de tanto reflexionar y empezar a actuar. Ya no me enojo tanto como antes, no peleo por todo. Y no es que las personas me hayan dado motivos para dejar de hacerlo, es que me harté de todas esas cosas. Los motivos los encontré en mi misma.
Poner los pies sobre la Tierra y no esperar que venga alguien a ayudarte con tus traumas, como dijo Artigas alguna vez; ''Nada podemos esperar si no es de nosotros mismos''.
Bajé las revoluciones y con eso el nivel de responsabilidades. Me agarré malos hábitos? Es cierto también. Llego tarde a (casi) todos lados. Pero es inexplicable la tranquilidad que llevo arriba.
Ya no odio hablar por teléfono y mantengo conversaciones con ancianos cada vez que se presenta la oportunidad. Dejé de detestar a los niños.
Sin embargo sigo siendo la misma loca de mierda que tiene debilidad por los lunares en la cara, que dice odiar los ravioles y a pesar de eso la mayoría de las veces acepta comerlos, que es incapaz de combinar estampados y que le falta incluir diplomacia a su honestidad.

Algunas cosas cambian, pero muchas otras permanecen intactas.